La Reserva Natural Protegida “Laguna del Diamante” se ubica a 230 km al sudoeste de la ciudad de Mendoza y a 130 de la Villa de San Carlos. En la reserva se encuentra la “laguna”, un espejo de aguas cristalinas sobre la cresta de la Cordillera de los Andes a 3.300 msnm y asentada sobre una antigua caldera volcánica al pie del Maipo. Este volcán se refleja en la laguna formando la figura de un diamante, que da nombre a la reserva. Aquí se realiza trekking, mountainbike, ascensos al Maipo, avistaje de flora y fauna, safari fotográfico y pesca deportiva.
El Desierto de las Huayquearías muestra un paisaje de secano casi inexplorado, lo que lo hace un sitio ideal para los amantes de la aventura. Su nombre proviene del vocablo “Huayco” que significa cauce o arroyo seco. Sobre un relieve volcánico, con empinadas paredes y ríos secos y serpenteantes; se accede al Cañadón de la Salada, una garganta de tierra arcillosas que ofrece un viaje increíble por extrañas y fascinantes figuras esculpidas por la naturaleza. Los visitantes pueden practicar trekking, rappel, cuerdas, así como también actividades de relax y contemplativas
Los viñedos sancarlinos tienen un valor agregado: el terroir. Suelos calcáreos, una altitud de más de 1000 msnm, el regadío con agua pura de deshielo y una marcada amplitud térmica, otorgan a las vides la más alta calidad, lo que se evidencia en la excelencia de sus vinos. Por esto San Carlos cuenta con bodegas de renombre internacional que ofrecen a los visitantes espacios memorables para el disfrute de sus vinos de alta gama, inmersos en un paisaje sublime de montañas y viñedos. Aquí se unen tradiciones e historias en torno al vino. Modernas bodegas de alta gama conviven con las boutiques.